Para la comunión de Luis me pidieron que le reflejara tal cómo comulgaría por primera vez, con su traje azulón oscuro y corbata azul marino.

El diseño de la tarta, un sencillo geométrico degradado de círculos

en los tonos del traje, cubría un jugoso bizcocho de chocolate relleno de confitura de fresa.

Y como recordatorio de tan señalada fecha unas deliciosas galletas de mantequilla decoradas con un simpático Luis en miniatura.